De paisajes

- ¡Mira! ¡Que hermoso paisaje! Todo verde, con montañas y la llovizna ligera, ¿a poco no te parece bonito?

- Mmmm… Seh.

- ¡No mames! ¿Cómo que ‘mmm‘? ¿No se te antoja hacer algo ahí?

- Pues sí, se ve bien a gusto.

- Dime, ¿cómo qué se te antoja?

- ¡Cagar!

RHCP, baby!

RHCP

Había escrito fácil unos cinco párrafos de lo que fue la experiencia de ir a ver a los Red Hot Chili Peppers el pasado domingo, 3 de marzo. Pero resulta que a alguien se le ocurrió venir a apagarme la máquina y se perdió. Me frusta volver a comenzar y más por que me había inspirado bonito, bonito. Hablé de Flea y como es que se llevó la noche hablando con el público y haciendo maroma y media. Mencioné el hecho de que nadie extrañó a Frusciante ya que este joven, Josh Klinghoffer, toca muy bien y le da más energía a la banda, claro que hubiera sido muy buena experiencia verlo tocar con la banda. Vimos a un Anthony Kiedis muy serio pero totalmente entregado a lo que hacía y a un Chad Smith dándole con todo a su batería.

El setlist estuvo a pedir de boca, la gente se volvió loca cuando comenzó el concierto, pero parecían verdaderos changos cuando Can’t Stop mostró su primer acordé. Comenzó a volar cerveza por los aires, la gente gritaba histericamente y habían brincos y madrazos sin control, ¡toda una faena! ¡De lo mejor! Las canciones que sentí más coreadas, fueron Snow, Under the Bridge, Californication y obvio las del encore, que estuvo de lujo. Yo casi lloro con Factory Faith.

Una de la cosas que más disfruté, fue el solo de Flea que lo sentí hasta lo más profundo de mi estómago. ¡Fue sorprendente! También el solo de Chad al comenzar el encore estuvo chingonsísimo. ¿Se pueden imaginar cómo se puso el lugar cuando comenzaron a tocar Give It Away, ya para terminar? De verdad, fue una noche especial. RHCP tocó un poco más de la hora y media, llenó la Arena VFG sin problema y nos mostró que estos siguen siendo papás de muchos. Los visuales estuvieron geniales y de muy buen ver. Creo que lo único fue que de repente se saturaba un poco el sonido, pero bueno, no se le puede pedir peras al olmo. Espero que en las otras ciudades se ponga como aquí, por que vinieron y partieron culos como nadie.

Setlist:

  1. Monarchy of Roses
  2. Dani California
  3. Scar Tissue
  4. Look Around
  5. Can’t Stop
  6. Throw Away Your Television
  7. Snow ((Hey Oh))
  8. The Adventures of Rain Dance Maggie
  9. Right on Time
  10. Universally Speaking
  11. Under the Bridge
  12. Factory of Faith
  13. Suck My Kiss
  14. Californication
  15. By the Way

Encore:

  1. Chad & Mauro Jam
  2. Around the World
  3. Soul to Squeeze
  4. Give It Away
  5. Final Jam

Last Funky Friday

Jamiroquai

Un poco de funk y acid jazz para un viernes por la noche no suena nada mal. Me enlisté y me alisté con una amiga y nos lanzamos a ver Jamiroquai. Un tráfico tremendo, cosa que nos atrasó como por 10 minutos después de iniciado el concierto. Nuestro consuelo fue estar en el mero dancefloor como debía de ser, aunque eso personalmente me pareció la primera falla; el Auditorio Telmex de Zapopan, Jalisco, no es el mejor lugar para irte a echar una bailada, en fin, ya no importaba. Cuando llegamos pude ver en primera fila a Rob Harris, Paul Turner, quien es el músico con menos tiempo en la banda, Sola Akingbola y al centro, al buen Jay Kay de sudadera Adidas con rayas amarillas, tenis amarillos también y sombrero negro; sus coristas, ¡increíbles! ¡El auditorio estaba atiborrado! Según cifras oficiales, fuimos más de 10,000 personas. Los visuales estuvieron a pedir de boca, unas pantallas que nos mostraban al único y original Space Cowboy haciendo y deshaciendo lo que le daba en gana. Pero nada de eso pudo evitar fallas en el sonido, cosa que puso de mal pelo a Jay Kay. No interactuó en ningún momento con el público, se la pasó instruccionando a sus músicos y alargaban mucho las canciones, cosa de lo más extraña para mi.

La gente intentó poner su mejor cara, aplaudían, bailaban donde se pudiera, corearon Space cowboy y Cosmic girl pidiendo más, pero no nos tocó tanta suerte. El evento finalizó a las 23:00 en punto sin siquiera darnos la oportunidad de pedir por el encore. ¡Se fue! ¡Se fue y punto! Solo doce melodías en contraste con 16 que hubieron en Monterrey y D.F. Yo vi muchos asistentes molestos, a todos nos dejó acelerados y con cara de confusión. Ni hablar. Es extraño el sabor dulce-amargo que te dejan noches como esta.

Setlist:

  1. Travelling Without Moving
  2. Alright
  3. Use the Force
  4. You Give Me Something
  5. Little L
  6. Canned Heat
  7. Runaway
  8. High Times
  9. Space Cowboy
  10. Cosmic Girl
  11. Love Foolosophy
  12. White Knuckle Ride

Metonimia abierta

Hay semanas en que el mismo tedio de tener que intentarlo una y otra vez, no deja ver claramente que los objetivos siguen ahí y que hay metas que quiero alcanzar para lograr esta satisfacción personal. El problema es que de repente se sacrifican muchas cosas que a lo mejor ni siquiera son necesarias sacrificar. Mi necedad me ha llevado a batallar por demás. El tipo de vida que quiero llevar, que ni siquiera se trata de vida llena de lujos o cosas por el estilo, creo yo, que me la estoy complicando demasiado. Y esa vida, es de hecho, bastante tranquila; algunos viajes, uno que otro capricho, nada exótico. La vida que quiero llevar se trata más de la gente que quiero, de compartir con la gente que llena mi tiempo de manera positiva, que llena mis horas de ocio de risa y de felicidad; créanme, tengo bien identificada a esa gente y sé que ellos a mi también. El problema es que toda esta búsqueda por el equilibrio profesional y de estabilidad emocional no ha sabido llevarse muy bien de la mano y me encuentro más lejos que nunca. Es difícil cuando no se da de la manera que deseamos.

Hay días en que los estoy cansada, cansada de intentarlo, cansada de “darle” una y otra vez sin nada a cambio. Lejos de mi familia, de mis amigos y del compañero aquel. A diario me pregunto si vale la pena. La introspección me lleva a querer más, a lograr esa disciplina y mejorar ese conocimiento que necesito para ser mejor y más competitiva, pero la soledad está fuerte y no vale de mucho llegar a un espacio donde solo estoy yo para decirme día a día: “¿Pero querías fiesta, no?”.

No estoy arrepintiéndome, simplemente han sido días duros y busco acciones para mejorar mi “estar” actual.