Piropo45

Para nuestro piropo no. 45, tenemos algo un poco más romántico, más poético… más, bueno, ustedes lean y disfruten mis queridos, finos y amados lectores.

En el cielo las estrellas,
en el campo el alambrado,
y en el medio de mi culo
tu chorizo colorado…

Y así nos despedimos después de estas soberbias y dramáticas palabras llenas de emoción y sentimiento.

Cambio

Cambio de todo… cambio de trabajo, cambio de sentimientos, cambios y más cambios; cambios de estilo de vida. Todo para intentar ser más y mejor, para poderte dar la vida, para no faltar a la fiesta, para poder comprarte los tacones más hermosos de la tienda, para embarrarle a alguien más que te compras polos de más de mil pesos solo por que tienen un puto cocodrilito al frente (really?).

Entramos en estrés constante, hay que pagar el carro, hay que pagar esto, hay que pagar lo otro, (no eso, lo otro), por que nuestro estilo de vida nos lo exige. Que disque así nos relacionaremos con gente mejor y las oportunidades se abrirán haciendo que alcancemos nuestros objetivos de mejor manera.

Dos meses bajo esa mentalidad fueron suficientes para encabronarme con todo, amargarme y alejarme hasta de mi propia persona, darme cuenta que ni siquiera tengo establecidos mis metas y objetivos. Dos meses en que la gente te recuerda que si tu objetivo es ser simplemente ser feliz, no vas a poder hacerlo. Tienes que representarlo con cantidades, con lujos, con carros… Dime cuánto posees y te diré que tan feliz y que tan cerca estás de tus objetivos.

Siempre quise tener lo suficiente para no preocuparme, pero ahora me recuerdan y me obligan a tener más por que lo que yo quiero no es suficiente para nadie. Si no lo hago así, corro el peligro de que me llamen mediocre o peor aún, conformista.

Lo tenía todo planeado, enough is enough, pero pues a chingarle, ¿no? Que pasado mañana algún pendejo va a sentir lástima por mí por que no tuve lana para salir al antro al que todo mundo va si no, no eres nadie. ¿Lo bueno, realmente cuesta?